domingo, 18 de diciembre de 2011

Gabriela Sánchez Calero / Perú


Esmeralda Gabriela Sánchez Calero  nació en Lima el 25 de abril de 1976.  
Lic. en Educación Especialidad - Lengua Española y Literatura (UNE). Diplomatura en Didáctica de la lectura y producción de textos (PUCP). Participante del Programa de Formación Infantil para Iberoamérica organizado por el Ministerio de Educación de España en colaboración con la O.E.I.   y   preside desde hace tres años  la Asociación Civil de Promoción a la Lectura "Alguna Vez Leí..."


 Producciones:
-   Poemario Colectivo Alguna Vez Leí     (2005)


Editora de los siguientes libros:

Alguna vez escribí (Primaria) / Alguna vez escribí (Secundaria) 2009/ Racso Folleto Literario (2010)/ El  Libro mágico (2011).

 Actualmente labora como docente dictando   los cursos de literatura y competencia lingüística  en diversas instituciones: Plana de Lengua (Pamer), Centros Pre- Universitarios. 
Ejecutora del  Taller de Lectura y Creación Literaria en el Centro Cultural de Artes y Ciencias Innovadores de la Municipalidad de Sta. Anita.

Cantante, gestora cultural, ha participado en  Talleres de teatro. Actualmente Narradora Oral en la Casa de la Literatura  Peruana  e integra el  Proyecto " Manual de Lingüística" junto a las lingüístas Jeny Lazo y Mery  Coronel.







MI MÁS GRANDE AMOR

Y la música invadió mi corazón,
De puntillas  entra a mi alma, cautelosa sin advertirme
Y el arte invadió mi alma…sí el arte
Mientras las aguas de mi represión  se desembalsan.

Y  la música... el arte llegó a apoderarse de mí,
Cautivándome con toda su magia…sí el arte.
Y el arte se convirtió en mi amor, mi gran amor, mi más grande amor.
Mi amor más secreto, mi secreto más profundo, mi flirt, mi aventura…sí el arte.

Y arte, fue la comida más sabrosa
Y el arte, miel exquisita con aroma de orquídeas y salpicado de curry.
Cuando pensé que todo había terminado
Ante mí, se abrió un paraíso,
Donde podía reír, soñar y volar…sí el arte.

Cuando pensé que todo había terminado,
Despertó en mí la fascinación que estaba dormida en años
Ah , el arte, cómplice de mi suspirar.

Y el arte me abraza, me acaricia, me besa
Y no puedo negarme porque es mi amor, mi gran amor, mi más grande amor,
Mi amor más secreto, mi secreto más profundo, mi flirt, mi aventura…sí el arte.

  



AMOR DE LOS SENTIDOS

La mujer desnudó su piel  y se vistió de una capa suave deseosa de amar
de ser admirada como toda mujer que es mujer
como todo ser humano que es humano.
Estaba rodeada de castillos medievales y soñaba con un hombre de piel morena…


Llegó la luz y estaba tan cerca de su corazón, entonces el hombre echó el cigarro y lo apagó…
se acabó la magia, mientras encendías el papel
sin darte cuenta habías encendido mi alma
Quería olerte, sí olerte y quería ser percibida por ti.

Con mi mirada te acariciaba, con mi silencio te oía
Con mi silencio te observaba embelesada ¿Será amor?
Aprendí a separar como María de Coelho, el cuerpo  y el alma
O como Madame Bovary  que dejó de soñar  e hizo un hermoso tormento de su realidad.

Aprendí a  mirarte sin verte y disimular mi amor
Cuanto tiempo mis pupilas estaban en ti.
Había una vez que la nostalgia decidió buscarla
Para interrumpir  su vida.

Con mi mirada te besaba, con mi silencio te acariciaba
Con mi mirada te amaba, con mi destino te abrazaba
Y aprendí a mirarte sin verte y disimular mi amor
Y en un rincón de mi alma me preguntaba ¿me amará?





OTRA  VEZ

Destellos fulgurantes salen disparados
El viento agita mis esperanzas
y quizás aleja
a un viento conocido y temido.

Respiro, transpiro, expiro
Sed   de   mi alma llegó.
Frente a un espejo de doble figura
Cintas  de colores se agitan al cielo salen disparadas.

Gira, corre, vuela
Se acaba el mundo, se acaba la montaña.
Sentirás que caes,
algo en tu vientre
que centellea y vibra
que se prende y se apaga…

Mil voces, un corazón que explota
sube y baja: frío  y ardiente
Un sinfín de olas
duerme, corre, sueña, muere
para dar vida
otra vez…





NO ERA AMOR

Un aire  invade
Que tira de mis cabellos.
Me jala, me arrastra
Perverso  que  viene disfrazado de suavidad
de palabras dulces…

Ese jalón que me hacía pensar…
Ese jalón que me hacía llorar…
pensar en el cariño más tierno
En la palabra más dulce
Que nunca llegó…

Nunca se pronunció a mis oídos…
Esperando esa palabra, me quedé petrificada.
Helada, vacía, inerte en un mar de lágrimas
Cómo volver a nadar  y de vuelta volver a hacerlo.

Y no encontraba la tierra
la palabra, la vida, el amor
Tan solo y  todo: el amor
El amor verdadero
Cierto sin  engaños
Tan sublime, tan silencioso…pero no estaba Dios
Así que no podría ser amor…





EL VERANO MÁS FELIZ



El verano más feliz de mi vida, vi caída mi ilusión
Y también  pude ver  como moría un alma en decadencia

El verano más feliz de mi vida, lo tenía todo
Y a la vez sentía… no debería tenerlo todo.

El verano más feliz de mi vida, quería montar un caballo blanco
Salvaje, irme lejos… muy lejos.

El verano más feliz de mi vida es ahora y me encuentro a mi misma
A la que deje en los abriles ocasos.

El verano más feliz de  mi vida… a mi río llegaba el agua cristalina
Del manantial y el agua turbia de la acequia.

El verano más feliz de  mi vida… el sol enciende mi corazón
la luna apaga mi pasión.

El verano más feliz de mi vida… miro hacia el cielo
Para vivir  cada día del verano que queda.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Gary Alminagorta / Perú



Gary Jimy Alminagorta Cabezas es Licenciado en Educación en Lengua y Literatura por la Universidad Enrique Guzmán y Valle – La Cantuta y Maestría en la UNMSM en Literatura Latinoamericana. Ha publicado el libro de cuentos “El enajenado y otros cuentos” (Arteidea editores 2007).





EL BARCO


                                                              Para Eli
                                                                                            


Hay un barco encallado en la cresta de un iceberg. No puede o no quiere salir, ya que el capitán está casi seguro de que pasando este obstáculo hay un horizonte hermoso: un mar tranquilo, límpido, y un sol radiante en donde se puede continuar el viaje apaciblemente. Están aquí encallados él y los tripulantes; todos reclaman al capitán: “Giremos hacia la derecha, señor,    podemos ver desde acá otro horizonte que usted nos dice” y el capitán responde: “Estoy casi seguro de que hay un mejor horizonte que el que ustedes ven. Hay otro más hermoso detrás de este iceberg”. Los demás responden: “Señor, estamos cuatro años aquí. Nosotros morimos día a día uno por uno, y usted está muy enfermo y viejo. Giremos a la derecha, señor”, y el capitán responde: “Estoy casi seguro de que detrás de este iceberg está mi amada”.




ANTE TUS OJOS MI PRESENCIA...


Ante tus ojos mi presencia es la
fétida tumba que hiere tu pecho,
la insanía cruel de la espina que
maltrata las gardenias alegres de tu
sonrisa, la trágica reyerta de  dos
grillos que, al final, cadavéricos te
recuerdan frías palabras de venganza.

Ante tus ojos mi presencia es la
figura cercenada que te dice: "Te amo",
la caída mutilada del viento, la
andanza de un baladí herido
musitando tu nombre.

Ante tus ojos mi presencia es la
miserable gota de un enamorado
que se regocija besando tus pasos,
la simple llaneza de un jeroglífico
incomprendido, la hechura cabizbaja
de un corazón yermo.

Ante tus ojos mi presencia es el
oscuro cincel que tala tu esperanza,
la suma de noches agonizantes
que envenenan tu día, la astucia
del miedo que te consume en
espacios.

Ante tus ojos mi presencia es la
cualidad hecha trizas de tus
ilusiones, el relámpago amargo
que vomita carcajadas al verte,
la tosca forma de un arte casual.

Ante tus ojos mi presencia es el
árbol descolorido por el tiempo y
el olvido, el macabro encuentro
con una especie muerta, el
andrajoso tulipán de una idea.

Ante tus ojos mi presencia es la
herida que explota en espasmos de
obsesión, la cuajada violenta de
una rosa negra, la mirada sombría
sepultada por el tiempo.

Antes tus ojos mi presencia es la
caricia opacada de la infancia,
el llanto petrificado del colibrí,
la migaja raída por las horas.

Pero, por sobre todo, ante tus ojos,
mi presencia es frío abismal,
finiquitada melancolía, decepción
ajena, extraviado otoño,
delirante capricho, duda aislada,
                               lúgubre quietud, féretro mustio.





                                EL ABEDUL




Llora el abedul su desgraciada suerte,
suspira en cada hebra de su cabello, en
cada halo de su aroma, en cada infinita
voz de la tierna amada.

Se quiebra el cielo con el ocaso del
horizonte, y una mirada desbordada con
lágrimas de agonía musita: “Sempiternamente,
sempiternamente, amada mía”.

Luce la tarde su vestido bermellón, y anuncia
galopante el quiebre del fulgor, y estentórea
dice: “Amor, en tu nombre, cuánta lágrima,
cuánta desgracia, cuánta infinidad inmisericorde”.

Una vez más: “Abedul lúgubre, deja que
la luz tamborilee su mejor sinfonía
alegre, el pétalo su sonrisa, la hoja
su existencia verde eterna”.




NOCHE



Es aurora, perdón, es muerte
estos sueños de altas noches
en que tu rostro me sonríe y
yo sonrío tristísimamente violento.

Agobiado por todas las estrellas
de este mar, en noches que
pronuncian el eco de tu voz dulce,
gritando: “Soy tuya, soy tuya”.

Golpeo mi faz contra el viento,
estoy  con la luna, contra la noche,
me hiero, te grito: “Soy tuyo, soy tuyo”;
en sus oídos dile garuosa: “¡Es mía!”

Miénteme, ámame, mujer, yo
estoy en este equilibrio de un cosmos
dudoso, esperando un sol cobijante
y decirte: “También te amo”, perdón.

Ya mis ojos y mi alma, día tras día,
están quebrándose en el tiempo,
en una nostalgia albúrea, esperando
tu nombre, tu nombre, amor, tu nombre.




                         LA HEBRA DE TU CABELLO



Aún no presentía, desdicha mía,
que un día muy cruel me dejarías…
Sollozo trágico desde ese haz,
cual puñal de tus labios mudos.

Mas yo, alegre esa vez, quebré
lo divino al coger una hebra de
tu cabello y guardarlo en mis hojas
blancas, seguro del mundo.

Beso esa hebra, añorando
recuerdos de un edén en la sinfonía
de tu ser, para otra vez tocar el sol
con mis dedos… ¡Qué regocijo corazonal!

Pálido enrumbo caminos
por veredas hirientes, mas, al
recordar la hebra de tu cabello,
como un orate en el espejo, sonrío.

Eterna es ésta en la vida mía,
mas si se perdiese un día,
miraría la negra quietud,
como amiga mía.

martes, 6 de diciembre de 2011

Abel Ochoa / Ecuador


Abel Ochoa nace en Guayaquil, Ecuador, en 1986. Es musicómano, diseñador, activista, sociólogo frustrado y 'peatón'. Los temas de sus poemas cruzan los umbrales del amor, el erotismo, la muerte, los dogmas y las problemáticas sociales. Escribe para gkillcity.com. Sus poemas han sido publicados en la revista internacional de poesía: "Poesía de Rosario", edición Nº 20 y varios sitios web de poesía. Próximamente lanzará su primer poemario "Versos apócrifos".




BANDERA

Cuántos fiambres lacerados cobijas entre tus franjas,
cavando tumbas en deshilachadas formas,
dando alaridos por el falange que toca
tu cementerio de seda o trapos raídos.
Hastiadas de sollozar en los mapamundis,
cenizas —inmersas en símbolos ficticios—
anduvieron inquietas por supuestas endemias
de flaqueza de arcilla.
Las almas danzan al compás de los tambores,
haciendo hileras rumbo a ninguna parte
acatando el perímetro de los mojones,
que sólo son eso y más nada…
Las bocas en ti esparcieron su promesa
haciéndote una caterva de hieles,
una orgía pueril de chovinismo light,
extinto hormiguero de sudor y sangre.
Los altavoces melindrosos pululan el ambiente,
balbuceando ángeles enmarañados en balística antigua,
caimacanes siempre alcoholizados de agua bendita.
Las estrellas estampadas irradian haces de oscuridad
donde sólo los empecinados
se desangraron por un trozo de nada,
mientras los otros animales abrigan su madriguera
sin pretender ampliarla tres metros por detrás.
Te cuelgan conmemorando a los colgados
que patearon el banquito y se dejaron flamear 
por el céfiro con aroma a patria pisoteada.
Sigues somnolienta bebiendo linfa escarlata,
colgada como los murciélagos,
tiñéndote de múltiples colores.
Retazo fratricida, tu madre Tierra llora.





CRÓNICA DE UNA NINFÓMANA

Soy ninfómana, quítame las bragas.
Desdeño las auroras de mi vida.
Libia la herida de tus crueles dagas
que entraron en mi masa no ceñida.

Olvidé mi inocencia un día oscuro
en el rincón del mísero priorato,
se me acercó un hidalgo burdo e impuro
y como un vil glotón comió su plato.

Persigo al río, hoy, de madrugada,
para escapar de sueños. Voy buscando
un hombre que bautice a su criada,
me salve del beato y su atroz mando.

Soy yo desde la cita con el Diablo
que con un beso cautivó mi sexo,
ahora me entrego entera sobre establos,
catres, zaguanes; todo por tu nexo.

Siento tu fríos ojos como muerto,
tómate la pastilla; no seas pijo.
Aquí está, jardinero, es tu huerto:
pico, pala, rastrillo; todo es rijo.

Allá va la cigarra como un ángel
que humedece con pánico sus alas.
Quiero ver el crepúsculo, mi cárcel,
anhelo debutar rayas de galas.

Milena sólo pinta en acuarelas
tu retrato sumiso, noche y día.
Como un bourbon que difumina telas,
prendo la estufa, toma esta impía.





REFLEJOS

                        Mi mar es un cementerio de espejos licuados.
                        Huilo Ruales

Estamos encarnados en espejos
que se reflejan sobre las quimeras.
La ilusión se amamanta del reflejo
de abismos camaleónicos de luz.
Cuánta verdad transportan estas sombras
adaptándose a planos, al contexto,
embaucando a los ojos soberanos,
herméticos. La tierra es su secuaz.

El estanque no pinta igual tu cara,
no te regala halagos complacientes,
mas difumina tu mirada frágil
para que así no sesgue el panorama.
Ruines destellos trepan como yedras,
luchando con demás haces radiantes,
a un rostro maquillado por abriles
asediado por códices avaros.

Desde el cielo se marca la cadencia,
significantes danzan entre formas,
ismos súbitos sobre las arrugas,
bocas sueltas de huesos vociferan:
«ya viene el salvador», relega a otros.
Llora Osiris, Maradona, el parné...
Globalizaron todo. Muera el pez
o que el cielo se pinte de colores.





PRESENTE Y PASADO

Del Yahuarcocha brota mi Dios, de la luz roja
del semáforo nacen proverbios sin espada,
de la sonrisa tuya, pandemia que anda coja,
tus pupilas me miran. Muero, mi amada hada.

Soy hijo de la muerte, que cabalgó por suelo
manteño, degollando quimeras con la quena.
Me parió el sol radiante, anocheció la pena,
surgí del vademécum, la arcilla, y el trovero...

Me encanta el desengaño, cuando está en el camino,
recorre con cariño y anda sin comisario,
y el anuario vacío que se llena con tiempo,

tertulias que despegan relegando un buen vino.
En tiempos de conquistas, me quedo en el incario:
la moda y la pelota fueron un pasatiempo.





ESTE TINTERO LLORA TU PARTIDA

Este tintero llora tu partida,
rezagos de tu miel en esta boca
blasfeman corazones amorosos,
en estos callejones el olvido
se adentra solitario y se marchitan
las ilusiones huérfanas de dioses.

Para que el firmamento no me grite
tus lisonjas, del marzo vespertino
cuando alienabas mi esqueleto frío,
me desdibujo en un espejo turbio
colmado de brebajes con lejía
que mitigan mi fúnebre velorio.

Rendido de tatuarme mariposas,
de escuchar el trinar de bufas aves,
haciendo de aprendiz de saltimbanqui
con tantas felonías que se cruzan,
ensordecido de palabras vacuas,
desciendo a la espesura de mi sombra.

Hoy fugo por las noches a una casa;
soy su hijo putativo, fluyen versos,
se hilvanan los caminos mutilados,
saludan las verijas de las viudas,
los besos clandestinos iluminan
el tintero que llora tu partida.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Gunner Rojas / Perú


Gunner Rojas. Nació en Cerro de Pasco - Perú, estudió Ciencias de la Comunicación en la universidad nacional Daniel Alcides Carrión de Cerro de Pasco, y escribe desde los 18 años, tiene 27, aunque solo publicó en la universidad un par de poemas para una revista local. Le gusta la música, el cine y el ocio...



ECLIPSE ETERNA

I

Que verán mis ojos
Al naufragio de mi mente
En mi rostro sin enojos
Vacío frío e indolente.

Que olvida lo sufrido
Que nubla mis pupilas
Que no tiene parecido
A unas letras cocidas.

Amarra mis dientes
A tus dedos
Amarra mi niñez
En tus pétalos

Desempolva mi memoria
Y abrázame
Igual a ti sería
Si de verdad te amé

Ahora no estoy aquí
Necesito recordarte
Saber si mueres por mí
O ya dejé de amarte

Saber que el río
Ha negado a mis venas
Si mi corazón es mío
Si de paz aún las llenas.

Tu condena es mi arena
Mi reloj está en tus manos
Mi razón en cuarentena
Y mis recuerdos antihumanos.

Ponle nombre a mi risa
Que olvida y te detesta
Que se viene de prisa
y se va funesta.



II

Un día mis lágrimas se irán
Y te habré olvidado para siempre
Mi voz y mi pelo cambiarán
Y será ceniza tú nombre.

Inmóvil no sabré tus besos
Ni tú abrigo sin olor
Solo lagunas en mis sesos
Que se nublan sin amor

Mariposas oscuras de gente pasada
Yo aquí sin camino ni recuerdo
Sin saber que hago en esta posada
Como el canto de un cerdo.

Veinte años en mi mente
Veinte años más en mi cuerpo
Sin pasado futuro ni presente
Como cuenta fantasía un cuerdo

Una joven besa mi frente
Una mujer linda y esbelta
Busca un corazón latente
Espíritu holgazán que no contesta

Adiós vida que no vive
Adiós amor que no amo
Adiós princesa el rey no sirve
Ya no soy tu siervo ni tu amo

Yo ya me marcho
Donde la lástima no camine conmigo
Escupido sucio y maltrecho
No seré tu amante ni tu amigo

Donde el riesgo de vivir me abrace
Donde nadie quiera ser mi vida
Me pida que muera o me case
Y poder hacer lo que yo decida.



III

Te extraño sin saber
Quién eres
Y detesto tu saber
Sin saber si me quieres

El tiempo es infinito
Que recorro recordándote
Las lágrimas que pinto
Tratando de abrazarte

Y las lunas que pasaron
Solo me dieron tu nombre
Y las ataron
A la cabeza de este hombre

Tu nombre que nació
Esta noche brillante
Que enmudeció
Mis huesos parlantes

Mientras mis años vendías
A la luna puntiaguda
Mil y un días
Seis preguntas y una duda

Antes de acabarse la tinta
De la pluma en mi memoria
Que ha borrado la cinta
De la laguna que moría

Que me dice a escondidas
Que ya es hora
Que regresan suicidas
Al infierno que adora

En fin el fin no llega
Es mi risa ausente
Que solo me niega
Ser tu presente.



IV

No sé si mi vida
Sea suficiente para encontrarte
No sé si la bebida
Sea este llanto vacilante

No sé si el destino
Congele para siempre mi camino
No sé si aún estoy en tino
O a mi cuerda le importe un comino

No, no lo sé
Pero seguiré andando
Seguiré
En mi mente caminando

Buscándote
Construyendo mis recuerdos
Dándote
Esperanzas en mis párpados

Coloreando tu sonrisa
Que cada mañana
Me hipnotiza
Y me engaña

Me trae un panecillo
Y me pregunta como estoy
Haciendo sencillo
La muerte que me doy

Yo estoy bien
No me he movido de aquí
A veces me duele la cien
A pesar de ser un maniquí

Estaré toda la semana
Es más toda la vida
Esta herida ya no sana
Mi ilusión está vencida.



V

Verde y amarillo
Contemplo tu mirada
Que es mi lazarillo
En esta cinta borrada

La seda de tus dedos
Han sacudido una neurona
Pero tus pasos cansados
Ilusos no perdonan

Es ahora que invoco
El ritual de lo imposible
Y aunque me equivoco
Se que no soy invisible

El fin que no espera
Que se burla incandescente
Me retorna a mi esfera
Y otra vez me hace inerte

Agitando los brazos
Llamando mi destino
Apretando los lazos
Cantando su festino

Estaré aquí preso
La pelea no sirvió
Mi historia ya se ha impreso
Mi nombre se escribió

En esa puerta dura
Roca asesina
Que se abre sin cura
Y la muerte vaticina

Aún no hay difunto
Cómplice del tiempo
En mi memoria
Infiel en mis arrugas



VI

La soledad de estos ojos
Vacíos sin ti
Que de amor tiene antojos
Que buscan en mí

Una palabra
Un movimiento
Que sabrá
Si vivo o miento.

No recuerdo amar
Ni a quien amé
No recuerdo tu andar
Ni quien seré

Pero amo la vida
Asustado impotente
Amo tu comida
Dulce no muy caliente.

Me voy a dormir
Ángel y princesa
Espero no morir
Antes que la lluvia cesa.

Hace frío pajarillo
Necesito más frazadas
Será el sol sombrío
Serán mis pupilas cansadas

Es tal vez que amanezco
Y la vida me hace mal
Es tal vez que merezco
Ser piedra y no animal.

Buenas noches angelillo
Buenas noches princesa
Verde y amarillo
Contemplo sus miradas.